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Nuestra incansable búsqueda de vida fuera de la Tierra: k2-18b.

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  Desde hace siglos, la humanidad ha mirado al cielo preguntándose si la vida es un fenómeno exclusivo de la Tierra o, por el contrario, una consecuencia natural de la evolución del cosmos. La pregunta ha acompañado a filósofos, astrónomos y escritores desde la antigüedad, pero sólo en las últimas décadas la ciencia ha comenzado a disponer de herramientas capaces de abordarla experimentalmente. La detección de exoplanetas (planetas que orbitan otras estrellas) ha transformado profundamente nuestra visión del Universo. En apenas treinta años hemos pasado de no conocer ningún mundo fuera del Sistema Solar a catalogar más de cinco mil. Algunos son gigantes gaseosos abrasados por sus estrellas; otros, pequeños mundos rocosos como nuestra Tierra; y unos pocos se sitúan en una región particularmente sugerente: la llamada «zona habitable», donde podrían existir temperaturas compatibles con agua líquida. En la zona habitable de nuestro Sistema Solar nos encontramos nosotros, pero tambi...

Thomas Alva Edison (1847-1931)

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  A Thomas Alva Edison (1847-1931) le tocó vivir una época apasionante, llena de descubrimientos y nuevos inventos pero que, vista con perspectiva, nos resulta algo extraña a los científicos de hoy en día. Entre 1830 y 1880, el mundo vivió tremendos avances en el dominio de la aplicación de la electricidad y las comunicaciones, pero fue la ciencia la que recibió de la práctica, y no al revés. Lo lógico, lo normal, la forma óptima es que de una teoría científica, los ingenieros creen tecnología y no al revés. Pero a mediados del siglo XIX, los prácticos, los inventores, los técnicos, tenían motivos para pensar que los tremendos avances que estaban teniendo lugar y que afectaban a la sociedad se debían principalmente a ellos, y no a la ciencia; no a los teóricos que dominaban el aparato matemático de la teoría electromagnética. De hecho, ese sentimiento se llevó a tal extremo que los ingenieros sentían una verdadera superioridad sobre los científicos, por lo que la mayoría de ellos i...

Leonardo Torres Quevedo (1852-1936): el ingeniero español que anticipó el futuro.

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  Si tuviera que elegir una figura que encarne la transición entre la ingeniería clásica del siglo XIX y la ingeniería moderna del siglo XX a nivel mundial, ese nombre sería, sin duda, el del español Leonardo Torres Quevedo (1852–1936). Ingeniero de caminos, matemático autodidacta en muchos aspectos y visionario tecnológico, su obra constituye un caso excepcional por su anticipación en cuestiones muy diversas entre sí, como el control remoto o la computación, décadas antes de su consolidación real. Torres Quevedo nació en 1852 en Santa Cruz de Iguña (Cantabria), en una familia vinculada a la ingeniería, cuyo padre era ingeniero de caminos. Esta circunstancia no menor, le situó desde joven en un entorno donde la ingeniería no era sólo un oficio, si no una forma de entender el mundo. Además, nunca tuvo problemas económicos, al ser nombrado heredero de unos parientes lejanos. Fue a estudiar el bachillerato a París y el trabajo de su padre haciendo ferrocarriles le permitió viajar ...

Exoplanetas: de 51 Pegasi a KOI-872

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  El 5 de octubre de 1995 Michel Mayor y Didier Queloz, del observatorio de Ginebra, cambiaron la Astronomía para siempre al anunciar la primera detección de un planeta fuera de nuestro Sistema Solar. El exoplaneta orbitaba alrededor de la estrella 51Pegasi, una estrella muy parecida a nuestro Sol, dando una vuelta cada 4.23 días terrestres; su masa era similar a la de Júpiter, unas 1.000 veces la masa de la Tierra; además, estaba terriblemente cerca de su estrella, a unos 7 millones de kilómetros. Júpiter gira a 780 millones de km del Sol. Hasta Mercurio, el planeta más cercano al Sol de nuestro Sistema Solar, lo hace a 58 millones de km. No es de extrañar, por tanto, que a este tipo de exoplanetas se les comenzara a denominar Júpiter Calientes (Hot Jupiter), en honor a su tamaño y a la temperatura elevada que debían soportar por estar tan cerca de su estrella. Aquel 5 de octubre de 1995, la Astronomía vivió un cambio de paradigma similar al que generó Galileo al apuntar por pri...

Le Gentil: el astrónomo desastre

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Cuando era niño me imaginaba la profesión de astrónomo como algo hecho para gente solitaria. Para bohemios soñadores, en un sentido más de artista que de otra cosa. La noche, un telescopio y la soledad del que contempla la Creación con mayúsculas. Así veía yo a los astrónomos. Cierto es que en aquel entonces devoraba libros de Julio Verne y de Edgar Allan Poe, llenos de aventuras y aventureros científicos que recorrían el globo terráqueo para descubrir sus misterios aún por explorar. Pues hubo un tiempo en el que, para hacer ciencia, había que explorar y viajar por un planeta lleno de peligros. La historia que voy a narrar forma parte de la vida de un astrónomo sin suerte. Alguien que podría haber sido perfectamente un personaje de un libro de Verne, o de Poe. Alguien con una misión científica en un mundo todavía por explorar, con muchas incógnitas pendientes que había que resolver con ayuda de los pocos medios que la tecnología de la época permitía. Me he permitido el lujo de titula...

¿Por qué el Sol está cada vez más caliente?

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  Desde que se encendió el Sol hace 5.000 millones de años, no ha parado en ningún momento de brillar. Afortunadamente para nosotros (para la vida en la Tierra) y, también, para nosotros (los científicos de este planeta). Con esta segunda afirmación lo que quiero decir es que habría sido toda una sorpresa que el Sol hubiera dejado de brillar en algún momento. Una sorpresa algo desagradable, todo hay que decirlo. El motivo es claro: conocemos a la perfección los mecanismos que hacen brillar una estrella y, por tanto, que hacen brillar a “nuestra” estrella. Y no caben las sorpresas en tal mecanismo. Se habrían tenido que violar leyes de la física que son inviolables para que el Sol hubiera dejado de brillar. Y con alguna autoridad, si no toda, los científicos de la Tierra podemos afirmar que el Sol brilla hoy con más intensidad que antes. Y, por “antes”, entiéndase todo pasado anterior a “ahora”. Para entenderlo, empecemos por el principio. Hace unos 5.000 millones de años, casi ...

El reno relativista

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Tengo que decir que estas fechas me gustan. Entiendo que haya personas a las que no, pero a mí me encantan. Me retrotraen a la infancia y a esa inquietud que tenía de pequeño por saber qué regalos me traería Papá Noel y, días más tarde, los Reyes de Oriente. Cierto es que en aquel entonces tenía muchas dudas acerca de la existencia de todos ellos, tanto de Papá Noel como de Melchor, Gaspar y Baltasar… Siempre tuve una mentalidad muy científica, también de pequeño y, para mí, era un hecho inexplicable cómo era posible que consiguieran estar en todas las casas de todos los niños del planeta a la vez. Claro: esta pregunta efectuada a un adulto pocas veces tenía una respuesta comprensible que no fuera más allá de un: “pues porque sí”, o un: “porque los renos y los camellos son mágicos”, y dejo la mejor para el final: “ya lo averiguarás cuando seas mayor” … . Reconozco que esta última siempre me dejaba un poco extrañado, pero con esperanzas de que ese misterio, cuando fuera mayor, sería...