El efecto Mpemba: ¿por qué la leche caliente se congela antes que la fría?
Las ciencias físicas son apasionantes. Con ellas, el ser humano intenta descubrir el mundo que le rodea, poder interpretarlo, comprenderlo, deducir las leyes que rigen su comportamiento. A veces esas leyes parecen estar en contradicción unas con otras o, por qué no, con nuestra intuición. En ese caso, el método científico se impone y hay que analizar los problemas con objetividad para descubrir como lo más simple suele estar detrás de las malas interpretaciones; pequeñas cosas que no hemos tenido en cuenta, diferencias sutiles entre distintos experimentos. Por eso, el científico tiene que ser una persona de mente abierta, que nunca da nada por sentado.
La historia de
Erasto Mpemba (nacido en 1950) es la historia de la perseverancia, es la
historia del método científico, de la curiosidad insaciable y el no dar nada por
sentado. La historia de Erasto Mpemba se inicia en el instituto de secundaria
Magamba, en Tanzania, donde Erasto era un estudiante más, eso sí, que tenía que
aguantar las bromas de alumnos y profesores debido a una pregunta a la que
nadie era capaz de dar respuesta. Sería el año 1963 cuando Erasto cursaba
tercer curso de instituto. Como otros muchos alumnos, Mpemba hacía helados para
combatir el calor. Hervían leche, la mezclaban con azúcar y esperaban a que se enfriara
para meter el recipiente en el frigorífico. Lo hacían así para no dañar el
refrigerador, pues sabían que introducir elementos calientes podría
estropearlo.
La competencia
por hacer helados era feroz. Tan grande era que en una ocasión Mpemba no pudo
resistirse a esperar a que la leche se enfriara y la introdujo hirviendo para
no arriesgarse a perder el hueco en el refrigerador. Para su sorpresa, su
helado estuvo listo antes que los demás, que habían introducido sus respectivos
recipientes a una temperatura mucho menor ya que habían esperado a que se enfriase.
Mpemba se extrañó de sus resultados y decidió preguntar a conocidos que hacían
helados en la ciudad. Todos le dijeron lo mismo: no esperaban a que la leche se
enfriara porque era de todos conocido que el helado se congelaba antes si el
recipiente se metía hirviendo en el refrigerador.
Para Mpemba
aquello carecía de sentido, así que decidió preguntarle a su profesor de
física. Delante del resto de compañeros, Mpemba lanzó la pregunta al profesor y
éste dio una respuesta que ningún profesor de física debe dar jamás: “estás
equivocado. ¿No has entendido nada de la ley de enfriamiento de newton? La ley
de Newton dice que el ritmo al que un cuerpo cambia de temperatura es
proporcional a la diferencia entre la temperatura del cuerpo y el medio que lo
rodea”. Para Newton, si introducíamos en el refrigerador dos recipientes de leche,
uno a 100ºC y otro a 35ºC, el primer recipiente se enfría más rápido que el
segundo, pero tardaría un tiempo en llegar a los 35ºC, por lo que siempre
tardaría más en enfriarse: lo que tarde desde 100 a 35 y lo que tarde de 35 a
cero, que es lo que tardaría el segundo recipiente.
Todos,
incluido Mpemba, veían la lógica de la física de Newton: si un cuerpo está muy caliente,
perderá calor muy rápidamente, pero a medida que se vaya enfriando, el ritmo se
irá frenando y cada vez tardará más en ir bajando la temperatura. Pero aquello
estaba en contradicción con la experiencia de Mpemba, así que volvió a
preguntarle al profesor cómo era posible entonces que los helados se hicieran antes
si la leche estaba hirviendo. A lo que el profesor respondió: esa es la física
de Mpemba. Desde entonces, cada vez que Mpemba cometía un error en clase, todos
decían que era la física o la matemática de Mpemba.
La vida siguió
y un tiempo después el profesor Denis Osborne, de la University College Dar es
Salam, fue invitado a dar una conferencia al instituto de Mpemba. Cuando llegó
el turno de preguntas, Mpemba le lanzó la pregunta al doctor Osborne. Este se mostró
extrañado pero, en vez de negar la cuestión de Mpemba, le preguntó si lo había
probado. Mpemba le dijo que sí, que tenía mucha experiencia en ello porque
fabricaba helados y siempre era así. El profesor le dijo que desconocía el
hecho y el motivo pero que en cuanto regresara a su Universidad haría un
experimento. A todo esto, los compañeros de Mpemba se quejaron de que Mpemba
les dejaba en ridículo delante de una eminencia como el doctor Osborne.
Y cumplió lo
prometido. El profesor Osborne pidió a uno de sus ayudantes que hiciera el
experimento. Éste tomó sendos recipientes de 50 centímetros cúbicos. Uno lo
llenó con agua hirviendo a 100ºC. El otro con agua a 35ºC. Ambos fueron metidos
en el refrigerador del laboratorio a la vez y apoyados sobre un soporte de
poliestileno expandido para que no tomara contacto el recipiente con el fondo
helado del refrigerador. El resultado fue el predicho por Mpemba: el recipiente
hirviendo se congeló antes que el frío.
Tras aquella
primera prueba, el profesor hizo otras muchas para entender donde estaba el
problema en relación con la ley de enfriamiento de Newton. En una de ellas, por
ejemplo, echó aceite en la superficie del líquido y comprobó que, aunque el
resultado fue el mismo, la congelación tardó muchas horas. Con esto había
comprobado que la mayor contribución al enfriamiento del agua estaba en el
calor que escapaba por la superficie del recipiente.
Osborne y
Mpemba se volvieron a encontrar en 1969 y trabajaron juntos en un artículo
publicado en la revista Physics Education que describía el efecto Mpemba y cómo
se conocieron Mpemba y Osborne, además de un conjunto de experimentos
realizados por estudiantes de segundo año de universidad, supervisados por Osborne.
En los experimentos se utilizaron contenedores de pirex de 70 centímetros cúbicos
de agua sobre una espuma de poliestileno que aseguraba su aislamiento con la
base del frigorífico. Los resultados fueron inequívocos: cuando la temperatura
inicial del agua era de 20ºC, tardaba 100 minutos en congelarse, mientras que
si el agua estaba inicialmente a 85ºC, se congelaba en 30 minutos.
Hoy, décadas después
de aquellos experimentos y tras otros muchos experimentos que vinieron después,
la cuestión sigue sin estar nada clara. El efecto está ahí, pero se desconoce
la causa. Hay muchos factores que afectan al experimento: el volumen del
recipiente, el tipo de agua, si tiene o no gases disueltos, minerales y otras
impurezas… Se llegó a pensar que quizá fuera significativa la cantidad de
líquido evaporado al estar tan caliente, de manera que luego, a 35ºC, la
cantidad de líquido a enfriar era mucho menor, pero el profesor Osborne
comprobó que esto no era cierto. Quizá Osborne tenga razón cuando afirma que la
ley de Newton sólo es aplicable cuando el líquido tiene la misma temperatura en
todo su volumen y en el caso del efecto Mpemba hay un gradiente de temperatura
pronunciado que crea un movimiento de convección que quizá favorezca la pérdida
de calor más rápidamente.
O quizá lo que
ocurre tiene que ver con el “super enfriamiento”. Se han hecho experimentos que
demuestran que cuando bajamos lentamente la temperatura del agua, ésta no congela
a cero grados, sino que lo hace a temperaturas mucho más bajas. Por este método
de enfriar lentamente el agua se ha llegado a conseguir tener agua líquida a 30
grados bajo cero. Eso sí, cualquier pequeña perturbación en ese momento causa
la congelación inmediata de todo el volumen. En el caso del enfriamiento rápido
cuando el líquido tiene una temperatura muy elevada, se ha comprobado que la
congelación se producía a temperaturas mucho más cercanas al cero, como -1 ó -2
grados centígrados. Esto podría explicar que el agua hirviendo congelase antes.
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