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Requisitos para la vida: el agua líquida

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Resulta complicado definir la vida. Tan complicado es, que algunos piensan que podríamos darnos de bruces con algún tipo de vida extraterrestre sin tener conocimiento de ello. Quizá esto pueda parecer algo exagerado, pero no lo es realmente. Los últimos años están siendo muy especiales para la Astronomía. El descubrimiento de planetas fuera de nuestro Sistema Solar nos alienta a seguir buscando, aunque nos recuerda también que continuamos sin saber si la vida es algo común en el Universo o una excepción de nuestro planeta. Esto último no deja de ser algo presuntuoso en extremo. Pero la vida es demasiado compleja como para que la tratemos de otra forma que no sea “nuestro punto de vista”. Y los planetas que orbitan otras estrellas, más bien la confirmación de su existencia, nos permite, al menos, soñar que no estamos solos. Cuestión ésta filosófica a más no poder y, por tanto, apasionante. Al no tener una definición fácil de la vida, no nos queda más remedio que tomar un punto de vista ...

Astrobiología: un neologismo desde 1960.

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Desde los tiempos de Galileo, las ciencias astronómicas han avanzado enormemente. Nuestra tecnología nos permite tener hoy en día una cosmovisión, en un sentido astronómico, muy parecida a la realidad y muy distante de la visión de siglos atrás. Sin embargo, hay preguntas que siguen sin respuesta. Hemos tenido que acuñar neologismos impensables antaño, como la palabra exoplaneta y tenemos naves espaciales que han salido ya de los límites físicos de nuestro Sistema Solar. Uno de esos neologismos acuñado recientemente es la palabra Astrobiología. El término apareció en el año 1960, en un artículo que publicó en Science Joshua Lederberg, profesor de genética en la Universidad de Standford. En cierto modo, Astrobiología es un neologismo que no necesita mucha explicación. De hecho, Lederberg menciona el término pero en ningún momento explica su significado. Es obvio. Pero algunos, hoy en día, siguen dudando de que el tema de estudio de la Astrobiología exista realmente, como por ejemplo Geo...

ALH84001, la roca que creó una ciencia

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Trabajar en la Antártida es muy duro. No sólo para los científicos. Para cualquier persona. Duro y peligroso. El viento frío castiga la piel. En tu mente debes tener siempre presente que no debes tocar nada metálico con las manos desnudas, sopena de sufrir terribles quemaduras. Nunca debe hacerse un movimiento violento. El Polo Sur es tan terrible, que enseguida puedes terminar agotado y desorientado. Y son precisamente las personas agotadas y desorientadas las que cometen los errores más graves. A menudo, errores fatales. Pero trabajar en la Antártida también tiene su recompensa y ese entorno tan duro bien puede revolucionar la ciencia con lo que tiene que decirnos. El 27 de diciembre de 1984, en la región antártica de Allan Hills, se ponía la primera piedra de lo que, posteriormente se convertiría en una nueva ciencia. Aquel día, Roberta Score encontraba la que, sin saberlo, iba a convertirse en la roca más analizada de todo el Sistema Solar: ALH84001, una roca de apenas 9 centímetro...

Milton Humason (1891-1972), el mulero que se convirtió en astrónomo.

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Hemos hablado ya de Henrietta Leavitt, cuyo excelente trabajo con las variables cefeidas permitió a Hubble establecer las distancias a las galaxias más lejanas al actuar las cefeidas como faros. Posteriormente Hubble descubrió que las galaxias se alejaban de nosotros más rápido cuanto más lejos. Pero nos falta una tercera persona clave para este último descubrimiento: Milton Humason, el mulero. En los primeros años del siglo pasado se estaba construyendo en el monte Wilson, que dominaba lo que eran entonces los cielos transparentes de Los Ángeles, el telescopio más grande del mundo destinado a descubrir el desplazamiento hacia el rojo de galaxias remotas. Había que transportar a la cima de la montaña grandes piezas de telescopio, un trabajo adecuado para recuas de mulas. Un joven mulero llamado Milton Humason ayudaba a transportar equipo mecánico y óptico, científicos, ingenieros y dignatarios montaña arriba. Humason conducía montado a caballo la columna de mulas, llevando a su terrier...

Henrietta Swan Leavitt (1868-1921)

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Henrietta Swan Leavitt nació en Massachusetts, el 4 de julio de 1868 y murió el 12 de diciembre de 1921. Se graduó en el Radcliffe College a los 24 años y pasó a trabajar como voluntaria en el Observatorio del Hardvard College, junto con un grupo de mujeres a las que sus colegas masculinos denominaban “computers” por el tipo de tareas mecánicas que realizaban: examinar placas fotográficas, hacer engorrosos cálculos. En definitiva, un trabajo poco reconocido y valorado. De hecho, el trabajo de Leavitt se lo anotaban sus superiores Edward Pickering y Edwin Hubble como propio. En 1908, descubrió la relación periodo-luminosidad de las estrellas variables cefeidas. Tras analizar miles de placas fotográficas, Leavitt publicó un trabajo donde explicaba que, según los datos analizados, esas estrellas palpitaban con un ritmo regular y tenían una mayor luminosidad cuanto más largo era el periodo: consiguió calibrar la relación periodo-luminosidad. El trabajo se titulaba “Periodos de 25 ...

Halley, su cometa y Nicole.

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Cuando nuestros antepasados miraban al cielo veían estabilidad. Las estrellas fijas, fueran aquello lo que fueran, se mostraban siempre de la misma manera, hasta el punto de que podías, reuniéndolas en asterismos o constelaciones, crear figuras y observarlas noche tras noche de la misma manera y las figuras se mantenían sin cambios. Había, es cierto, algunos puntos luminosos que se desplazaban sobre ese fondo de estrellas fijas. Nuestros antepasados les pusieron un nombre: estrellas errantes o planetas. Pero, aunque se movían, finalmente volvían una y otra vez por los mismos lugares del cielo. Estabilidad en definitiva. Y eso estaba bien. De repente, toda esa calma, toda esa estabilidad, desaparecía. Un objeto brillante, unas veces más otras veces menos, aparecía de la nada y se movía lentamente sobre el fondo de estrellas fijas durante semanas. Tenían una cabellera, unas veces grande otras veces menos. Y nuestros antepasados les pusierion un nombre: cometas. Palabra que en griego ...

¿Se puede predecir cuando va a explotar una estrella?

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A escala humana podríamos decir que las estrellas son eternas. Nuestro Sol, sin ir más lejos, tiene aproximadamente 5.000 millones de años y está cerca de la mitad de su vida. Y, aunque no todas las estrellas son iguales y unas viven más tiempo que otras, el orden de magnitud para la vida de una estrella es de miles de millones de años. La eternidad, sin duda. Cuando miramos al cielo nocturno, nos encontramos con estrellas muy diferentes entre sí: unas están al comienzo de su vida, otras las encontramos en una etapa más madura y, algunas de ellas están en la fase final de su vida. No son pocas las estrellas que, cuando mueren, nos regalan un espectáculo que no pasa desapercibido en nuestros cielos, porque dependiendo del tamaño de la estrella, ese final consiste en una explosión que convierte a la estrella en el punto más brillante de su galaxia. Tanto es así, que puede brillar más que todas las otras estrellas de su galaxia juntas. Una estrella es una bola de gas en equilibrio: ...